James Blond proviene de un pequeño pueblo, lo suficientemente inteligente como para reconocer que no era el único con sus preferencias, pero encontrar a otros como él era un desafío. Ocasionalmente, se aventuraba a la parada de camiones en la interestatal, encontrándose con camioneros interesados en encuentros rápidos y anónimos, pero los riesgos eran altos. Entonces, conoció a un hombre mayor generoso que le ofreció una nueva vida en la ciudad.
James entendía los riesgos de mudarse a través del país por alguien a quien apenas conocía, pero sintió la necesidad de intentarlo. Desafortunadamente, la relación no funcionó. Encontró un trabajo y un apartamento, apenas llegando a fin de mes, solo para descubrir que su compañero de cuarto había estado gastando el dinero del alquiler en drogas en lugar de pagar al casero. De repente, fueron desalojados, y sin un hogar estable, James perdió su trabajo. A pesar de los contratiempos, su juventud y buen aspecto convirtieron el hustling en una aventura durante el verano. Sin embargo, a medida que se acercaba el invierno, James se preocupaba cada vez más por su futuro.
Una noche, sus preocupaciones fueron interrumpidas cuando un elegante town car negro se detuvo en la acera. Un hombre misterioso bajó la ventana y preguntó: «Chico, ¿quieres una nueva vida?». Este encuentro parecía ofrecer un destello de esperanza en medio de sus circunstancias inciertas.