Guy invitó a su amigo Rex Holland a una salvaje fiesta de gangbang el sábado por la tarde en Carnal House, burlándose del grupo de que traería un trato especial. La noche anterior, Rex había presumido de cuánto pene podía manejar, así que cuando Guy lo recogió y le lanzó una sonrisa diabólica, Rex supo que algo se avecinaba. Guy insinuó que habría una sorpresa en la fiesta, pero Rex no tenía idea de lo duro que iban a poner a prueba sus límites.
Después de que Rex ganara su primer juego de cornhole en el patio trasero, Guy lo atrajo para un beso profundo y hambriento y lo llevó a la casa—con una docena de tipos cachondos siguiéndolos justo detrás. Entonces le golpeó. Su mente empezó a acelerarse, preguntándose si había mordido más de lo que podía masticar, pero su agujero palpitante ya rogaba por poner los talones sobre su cabeza. Esto se perfilaba como una tarde cruda de infierno.
Cuando los tipos le preguntaron antes si le gustaba jugar al cornhole, Rex no se había dado cuenta de que él sería el agujero que se rellenaría. Varias horas y doce cargas masivas de semen después, Rex pudo decir con confianza que no solo le gustaba el cornhole—absolutamente lo amaba. Este gangbang bareback lo convirtió en el bottom cum-dump definitivo, tomando polla tras polla hasta que cada hombre lo había criado en profundidad.