Para unirse a La Orden, el comportamiento pasado es irrelevante—siempre hay espacio para mejorar. Considera a Arno Antino, por ejemplo. Aunque obediente y bien portado, sus pensamientos impuros revelan una transgresión sexual significativa. Para probar su valía, Chuck Conrad, el líder, debe realizar una iniciación donde Arno libere toda su tensión sexual, permitiendo que Chuck folle su culo apretado y se corra en su boca, reforzando su compromiso con la hermandad.