Jack Savvy’s primer entrenamiento con el equipo había ido excepcionalmente bien, impresionando tanto a sus compañeros como a los entrenadores. Se sentía seguro de que había asegurado un lugar en la lista. Su tiempo a solas con el Entrenador James después del entrenamiento, particularmente en la ducha, solo había reforzado su creencia de que ser un atleta destacado en el equipo venía con ciertos beneficios.
Sin embargo, las impresionantes habilidades de Jack en el campo no se tradujeron al vestuario. Sus compañeros habían notado más que solo su destreza atlética: su considerable dotación se había convertido en tema de conversación. Jack intentó ignorar los chismes, centrándose en su juego y manteniendo la vista en el premio.
Cuando Jack recibió una citación a la oficina del Entrenador Mark Lax’s, se preparó para conquistarlo y entrar al equipo, o al menos ganarse el favor del entrenador. Poco sabía que el Entrenador Mark había oído los rumores sobre el “bate impresionante” de Jack y los había confirmado con el Entrenador James.
Al conocer al Entrenador Mark, Jack quedó sorprendido. El entrenador era una figura imponente, con la camisa desabotonada revelando un físico cincelado. Mientras hablaban, el Entrenador Mark mencionó los rumores sobre el tamaño de Jack, tomándolo por sorpresa. Para sorpresa de Jack, el entrenador le pidió que probara que los rumores eran ciertos.
Una oleada de excitación recorrió a Jack. Tal vez los chismes habían jugado a su favor, atrayendo la atención de otro entrenador. La forma en que el Entrenador Mark lo miraba mientras bajaba lentamente sus shorts confirmó el interés del hombre mayor. No tardó nada en ponerse completamente duro.
La visión del alto y musculoso entrenador arrodillándose y tragándose la palpitante polla de Jack era increíble. El Entrenador Mark tomó ávidamente cada centímetro, sus arcadas resonando por la oficina, solo sirviendo para excitar aún más a Jack.
Los dos se quitaron rápidamente la ropa, quedando solo sus gorras y el suspensorio del Entrenador Mark. El entrenador se inclinó sobre el escritorio, presentando su carnoso culo a Jack. Mientras Jack bajaba el suspensorio, lo usó como apoyo para penetrar al entrenador, empujando fuerte y profundo.
El Entrenador Mark tuvo dificultades al principio, pero pronto suplicaba por más. Jack dejó una impresión duradera en el entrenador, terminando con fuerza al descargar su semen sobre la entrada trasera del Entrenador Mark, dejando un rastro de evidencia a lo largo de su considerable polla. El encuentro dejó una marca indeleble en ambos hombres, un recuerdo que quedaría para siempre asociado con la frase “terminar fuerte”.