Como Canyon Cole, mi padrastro Jimmy Standard trabajó hasta tarde esta noche. Cuando finalmente llegó a casa, se disculpó por llegar tan tarde, explicando que había empezado tarde esa mañana porque estuvo con mi hermano. Incluso mientras se disculpaba, comenzó a desvestirse y a subir a mi cama.
Mi padrastro es el hombre más atractivo que he conocido. Sus hombros anchos, pecho peludo y el aroma almizclado de sus axilas mezclado con la colonia picante persistente en su cuello me vuelven loco. Sin mencionar el dulce sabor de su pre-semen – apenas puedo describir el sabor de su semen porque siempre termina dentro de mí.
Allí estaba, su polla dura en atención, arrastrándose a mi cama. Ambos sabíamos que su ropa interior no se quedaría puesta por mucho tiempo – ni la mía tampoco. Me tomó en sus brazos y comenzó a besarme, y yo me derretí. Sentí ganas de reír, llorar y correrme todo al mismo tiempo. Sacó su polla dura, y me incliné, comencé a chuparla, probándola, oliéndola y oyéndolo gemir por lo bien que lo hacía sentir. Solo saber que estaba duro por mí era embriagador.
Me puse de rodillas, y él me alcanzó por la espalda, acariciando mi culo, queriéndolo. Iba a follarme todo el tiempo que quisiera, y aun así no sería suficiente para mí. Tal vez me follaría más de una vez – teníamos toda la noche. Solo yo y mi padrastro, juntos, exactamente como siempre quise.