John Rodriguez había solicitado nuevamente mis servicios a través de la Cabal, pero esta vez me quería para toda la noche y que me quedara a dormir. Tales solicitudes son raras, pero yo (Bastian Karim) estoy obligado a cumplir y satisfacer a los clientes, ya que mi vida podría depender de ello. El Sr. Rodriguez es una figura política prominente en esta parte de Europa, con una responsabilidad inmensa que abrumaría a la mayoría. Sin embargo, ha mantenido una reputación impecable. Como dice el dicho, se tarda una vida en construir un buen nombre y solo un instante en mancharlo, lo que hace que esta delicada solicitud sea aún más sorprendente.
Después de una noche llena de actividad sexual intensa, me desperté por la mañana pensando que debería vestirme en silencio y marcharme. Sin embargo, mientras comenzaba a recoger mi ropa, el Sr. Rodriguez se despertó e instruyó que me quedara hasta que estuviera satisfecho. Obedecí. Esta mañana, parecía diferente a la noche anterior: menos feroz, más reminiscent de nuestro primer encuentro. Tuvimos sexo agresivo, consistente con su estilo habitual. Lo complací oralmente, nos besamos apasionadamente y me exploró profundamente con su lengua antes de tomarme repetidamente. Sorprendentemente, también inició una posición 69 dos veces después de follarme fuerte y rimming, lo cual es bastante inusual. Después de que ambos llegáramos al clímax, finalmente me dijo que podía irme.
A través de estas experiencias, he notado una característica común entre los políticos. Inicialmente se presentan como desean ser vistos, pero después de encuentros crudos y salvajes, a menudo revelan un lado que se asemeja a la ternura, o quizás su verdadero yo. Una vez que ocurre la intimidad, sus muros parecen derrumbarse rápidamente.