Hijo de una madre francesa y un padre español, Hugo Dupré hereda los sorprendentes rasgos faciales y los cautivadores ojos de su madre, junto con la alta y atlética complexión de su padre. Aunque tímido e introspectivo, la inteligencia emocional de Hugo lo convierte en un observador agudo y un oyente atento.
A medida que el cuerpo y las hormonas de Hugo continúan desarrollándose con la edad, descubre que sus deseos sexuales se vuelven más intensos y específicos. Su lucha radica en el hecho de que sus anhelos más profundos no están dirigidos hacia sus compañeros de fútbol, sino hacia su propio padre.
Temeroso de que se descubran sus sentimientos tabú, Hugo queda aislado y en conflicto, sin nadie en quien confiar. Mientras tanto, de vez en cuando se pregunta sobre la propia sexualidad de su padre, añadiendo otra capa de complejidad a su turbulencia interna.