Inclinándose sobre el rostro del twink bonito, Bastian Karim miró hacia abajo a la puta maravillosa, sonriente y provocadora debajo de él. Por su experiencia con caballeros previamente reprimidos, Bastian sabía que estos hombres estoicos en apariencia albergaban tendencias animalescas salvajes e innegables—y era su rol dejar que cualquier escenario sucio se desarrollara naturalmente.
Como una puta entusiasta, Bastian gritó con la fuerza e intensidad con la que el santo padre sobre él clavó toda su enorme polla profundamente dentro. Leandro deslizó sus dedos en la boca abierta de Bastian, y el chico besó y lamió ansiosamente las puntas sensibles de los grandes dedos del hombre, bellamente manicurados.
Sin embargo, esta era la deliciosa aventura sexual del cliente, no la del juguete sexual. Así que Leandro retiró su mano y empujó su polla hinchada aún más profundo, lanzando a Bastian una advertencia caliente y cautivadora para mantener la compostura.
El clérigo no tenía deseo de sofocar el placer de Bastian; en cambio, quería controlarlo. Cuando Bastian sintió la grande y cálida mano del hombre santo amortiguando sus gritos de excitación creciente, supo que la dinámica de poder había cambiado definitivamente entre ellos desde su primer encuentro.
Después de un buen, largo y sudoroso martilleo en el culo, Leandro sacó su carne del agujero de Bastian. El santo cachondo chasqueó los dedos, y Bastian se giró para encontrar la polla jugosa y pegajosa de Leandro metida en su boca hasta el fondo de la garganta.
El clérigo creyó que había ocurrido un verdadero milagro divino: no solo el escort hambriento de polla tomó su enorme verga de un trago sin atragantarse, sino que el lindo juguete sexual debajo de él parecía genuinamente ansioso por ello.
Mientras el sudor comenzaba a gotear por la cara de Leandro, continuó follando la boca de Bastian con embestidas rápidas y animalescas. La energía cinética del clérigo y su casi abandono salvaje hicieron sonreír al profesional del sexo astuto. Bastian se preguntó si Leandro explotaría en su boca.
Tantos hombres como Leandro parecen solemnes y puros por fuera, pero la tentación y el anhelo terminan triunfando con todos.